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A cualquier individuo que en uso de sus capacidades plenas se le mencione la palabra alcohol (o cualquiera de las marcas comerciales más conocidas cuyas bebidas lo contiene) le resultará fácil asociarlo con la diversión, con un momento de alegría, de festejo. Sin embargo, y como veremos muy sucintamente en esta crónica el alcohol es también para quien lo consume en exceso una usina generadora de descontrol, tras lo cual llegan en la mayoría de las veces consecuencias generalmente trágicas, la mayor parte de las veces irreparables.- Hablar de alcoholismo en tiempos actuales, sin retrotraernos y repasar la historia significaría concluir erróneamente que tanto la enfermedad como las diferentes situaciones y consecuencias que de esta derivan aparecen en la época contemporánea y como resultado del vertiginoso ritmo de vida actual, cuando en realidad esta problemática tiene antecedentes prehistóricos. Basta repasar escrituras de aquellas épocas para tener referencia de que por ejemplo en el año 400 AC Hipócrates (2) ya se refería a la embriaguez como un grave desorden físico y moral. Lo cierto es que con el transcurrir de los siglos, lo que seguramente tengamos no es una “nueva enfermedad” ni una mayor certeza sobre la misma, sino mayor cantidad de causas que derivan en el alcoholismo así como una mayor predecibilidad sobre las consecuencias en el individuo, en su familia y en la sociedad, medible en aspectos tan diversos como importantes. También es de orden admitirlo, que con el transcurso del tiempo y en particular en el siglo XIX con el surgimiento de organizaciones mundiales o regionales tendientes a abordar problemáticas de salud comunes al mundo hemos despertado en una realidad globalizada que seguramente preocupa mucho más que en antaño y cuyas posibles soluciones lamentablemente no pueden aplicarse uniformemente a lo largo y ancho del planeta. Por eso intentaremos selectivamente aportar algunos que le permitirán a usted tomar contacto con la verdadera dimensión de esta problemática: + Según un estudio de Naciones Unidas (4) con datos a Octubre de 2006 la ingesta de alcohol entre los adolescentes fue liderada por los estudiantes de Colombia con un 51,9 %, seguidos por Uruguay con un 50,1 % y luego Brasil, con un 48 %. Abordar políticas sanitarias que permitan reducir el número de casos de alcoholismo entraña muchas particularidades nada fáciles de resolver, entre otras y tan solo a modo de ejemplo la amplia tolerancia social que el tema tiene así como la idea generalizada a nivel de la población sobre las consecuencias individuales y no colectivas del alcoholismo. Recientemente, en mayo del año pasado, la gravitación de este tema en la salud mundial llegó a la propia Asamblea Mundial de la Salud (5) en donde se planteó la discusión de un marco internacional respecto del alcohol. Prohibir, punir resultan dos vocablos más que representativos de las medidas que se aconsejan a la hora de combatir el flagelo, aunque también convengamos que no siempre garantizan resultados. En nuestro país, por ejemplo, existe la prohibición de venta de bebidas alcohólicas a menores de dieciocho años, aunque si cruzamos este dato con las edades en las que se inician los menores en el consumo de alcohol surge a prima facie la inequívoca conclusión de que pese a la existencia de la disposición legal, algo falla. El gran problema con el que se encuentran a nivel ejecutivo y legislativo aquellos partidarios de aplicar medidas punitivas y prohibitivas es la carencia de recursos presupuestales y humanos que le permitan en rigor asumir in totum el rol de policía sanitaria para el control de cumplimiento de las mismas. Medidas tales como el control permanente de niveles de alcoholismo en los conductores, el incremento de la presión fiscal sobre los fabricantes e importadores de bebidas alcohólicas, la restricción de propagandas y hasta un alza en la edad mínima requerida para la adquisición de bebidas alcohólicas pueden ser buenos proyectos, pero cuya implementación requerirá acuerdos políticos, partidas presupuestales imprevistas, suspicacias empresariales y ajustes económicos que no siempre concuerdan con la voluntad del legislador ni con la aceptación generalizada de la ciudadanía. El gobierno uruguayo asumió en este quinquenio una lucha frontal contra el tabaquismo tras decretar una serie de medidas punitivas que entraron en vigencia en el pasado mes de marzo y entre las cuales se destaca la prohibición de fumar en cualquier espacio público cerrado y una campaña masiva contra el hábito de fumar que procura desalentar el consumo. Este primer objetivo del gobierno logró un éxito absoluto entre la población, éxito que en menor o mayor medida puede ser explicable por la concientización entre fumadores y no fumadores del daño que el tabaco hace no solo a quien lo consume activamente sino también a quien lo hace en forma pasiva. Entre las autoridades del gobierno actual existe la firme intención de continuar con políticas tendientes a mejorar y preservar la calidad de vida de nuestra población, ahora focalizando el combate en otros dos problemas que aquejan a nuestra sociedad sin distinción etarea: el alcoholismo y la “comida chatarra”. El talón de Aquiles en ambos temas es que si bien existe una aceptable conciencia de que en un caso y en el otro hay perjuicios para la salud del consumidor, se esgrime un argumento erróneo ya instalado en la opinión pública en general y que es precisamente ese; “perjudica la salud, pero solo de quien lo consume”. Si abordáramos el tema para conocer los razonamientos y respuestas de la población frente a la incidencia de estos dos generadores de desórdenes en la salud, surgen planteos tales como quienes suelen decir “si yo tomo, el que me perjudico soy yo y nadie más”. Si bien existe a nivel poblacional y como fruto de diversas campañas, una idea bastante aproximada de las consecuencias del alcoholismo, las mismas se suponen entonces limitadas al consumidor, olvidándose que en la mayoría de los casos se extienden a sus familias, a su ámbito de trabajo y al conjunto de la sociedad. La salud tan frágil como una copa La situación se torna cada vez más compleja y según los especialistas consultados los cuadros suelen ser de difícil y lenta resolución. Los médicos especializados coinciden en señalar que cuando un alcohólico recurre a la ayuda profesional, ya sea por voluntad propia o inducido por un familiar, el daño psíquico y/o físico es, en la mayoría de los casos irreversible. Alteraciones digestivas (gastritis), várices esofágicas (con sangrados graves), cirrosis, cuadros demenciales que degeneran en una invalidez a veces permanente, muertes violentas, suicidios, accidentes de tránsito, accidentes laborales, violencia hogareña u asociación con otras drogadicciones parecen ser los más comunes entre esta población afectada. El cristal de esa copa que observamos detenidamente en aquella fiesta cuando nos emborrachamos por primera vez sufre el mismo proceso que nuestro cuerpo. De un momento a otro se fragilita, se quiebra y jamás volverá a ser el mismo. Los testimonios Reproducir los testimonios que aportan tanto aquellos que sufrieron o sufren los problemas del alcoholismo como sus familiares y amigos daría lugar a la publicación de un libro con las más conmovedoras y escalofriantes fotos de una realidad que golpea a muchos y aceptada por pocos. Inclusive aquellas situaciones dantescas descriptas por los profesionales del área de la salud que tienen directa vinculación con pacientes que arriban a los centros de atención y que debido a los serios cuadros de descompensación deben ser derivados a los departamentos de cuidados intensivos y psiquiatría, muchas veces con compromiso vital. A esto debemos agregar las miles de historias y relatos que al cabo del año circulan por los diferentes grupos de ayuda que existen a nivel de la comunidad, tanto en la esfera pública como privada y que pretenden ser una ruta de salida, una luz al final del túnel para aquellos que en estos tiempos por un momento parecieron remontarse a la mitología griega y caer en desenfrenadas bacanales de adoración a Baco. Todos, absolutamente todos y cada uno de estas experiencias, relatos y testimonios no solo impresionan sino que describen perfectamente un proceso lento, agónico, que comenzó en un clima de fiesta; el final de las historias, coincide, es común, nada original: la fiesta duró menos de lo pensado; en el mejor de los casos y por muy poco no se transformó en una terrible pesadilla.- Entre el mito y la realidad, la sabiduría Lo que habitual e inmediatamente refuerza a modo de argumento con una serie de mitos sobre el consumo del alcohol que van desde su efecto medicamentoso hasta la mejora en la sexualidad del individuo. También es útil saber que hasta el momento no existen medicamentos o procesos que supongan la aceleración del proceso de eliminación del alcohol consumido, tal como el mito lo sugiere. En el imaginario colectivo también existen algunos otros mitos vinculados al alcohol que son descartados de plano por la ciencia: como por ejemplo la mejora en el plano sexual del individuo, el aumento de la energía a nivel general o hasta el efecto medicamentoso que el alcohol puede tener para el tratamiento y cura de algunas enfermedades. Nada en exceso, aquel segundo mandato del oráculo de Delfos (6) parece ser la más sabia y ajustada recomendación para que todo siga siendo una fiesta, sin alcohol, sin víctimas, sin consecuencias. Mens sana in corpórea sano. (1) Junta Nacional de Drogas. Órgano del Estado Uruguayo que tiene a su cargo la elaboración de la política nacional en materia de drogas, dirigida a la prevención del consumo problemático. (2) Hipócrates (c. 460-c. 377 a.C.), el médico más importante de la antigüedad, es considerado el padre de la medicina. (3) Organización Panamericana de la Salud (OPS). Organismo internacional de salud pública con cien años de experiencia dedicados a mejorar la salud y las condiciones de vida de los pueblos de las América. Goza de reconocimiento internacional como parte del Sistema de las Naciones Unidas, y actúa como Oficina Regional para las Américas de la Organización Mundial de la Salud. Dentro del Sistema Interamericano, es el organismo especializado en salud. (4) Naciones Unidas. Organización creada después de la Segunda Guerra Mundial para que todos los países del mundo tuvieran un lugar donde discutir los problemas y asuntos que les afectan. Desempeña un papel clave en el esfuerzo por mantener la paz y la seguridad internacionales. La sede de las Naciones Unidas está en Nueva York y Ginebra, pero también tiene oficinas en otros países. (5) Asamblea Mundial de la Salud. Es el máximo órgano de decisión de la Organización Mundial de la Salud. Se celebra una vez al año y asisten a ella delegaciones de los 192 Estados Miembros de la OMS Fecha: 17/10/2008 20:04. |
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